Los microorganismos participan en procesos ecológicos que
permiten el funcionamiento de los ecosistemas, y biotecnológicos que son
esenciales para la industria farmacéutica, alimenticia y médica. Ellos son los
principales responsables de la descomposición de la materia orgánica y del
ciclaje de los nutrientes (carbono, nitrógeno, fósforo, azufre, etc.). Así, en
la fijación y ciclaje del nitrógeno están implicadas bacterias simbióticas como
Rhizobium y Frankia, y bacterias de vida libre como Azotobacter,
Azospirillum, Burkholderia, Thiobacillus, incluidas las
cianobacterias: Anabaena y Nostoc. Otros ejemplos son la bacteria
Rhizobium etli la cual aporta nitrógeno a las plantas de frijol,
las micorrizas que ayudan a las plantas a capturar los nutrientes del suelo y Burkholderia
que promueve el crecimiento vegetal de los cultivos. En la industria
biotecnológica, de los microorganismos se han obtenido y producido antibióticos
de enorme importancia médica como la penicilina, sintetizada por los hongos Penicillium
notatum y P. chrysogenum, la cefalosporina por el género
fúngico Cephalosporium. Mientras que otras bacterias son indispensables
para la industria alimentaria, como ocurre con el género Lactobacillus usado
en la producción de vitamina B12 en el yogurt. En el rubro industrial, las levaduras
son también microorganismos ampliamente utilizados. La levadura Saccharomyces
cerevisiae se emplea para elaborar vino, tequila y cerveza. Además,
otras numerosas especies de los géneros Candida, Kloeckera, Picha
y Bacillus, participan en la fermentación de bebidas de origen indígena
como aguamiel, pulque, tepache, colonche, tesgüino (cerveza de maíz) y de
alimentos como el pozol; lo que muestra el potencial etnobiológico de los
microorganismos en la cultura alimentaría tradicional de México.
A pesar de su importancia y de los servicios ambientales que
ofrecen los microorganismos son los menos conocidos, particularmente en los
países megadiversos, como ocurre en México, donde la investigación
microbiológica es algo que apenas comienza comparada con la que realizan otros países
con menor diversidad biológica.
Los principales servicios ecosistémicos que proveen los
microorganismos son:
-
La descomposición y mineralización de desechos
orgánicos (materia orgánica).
-
Regulación de los ciclos biogeoquímicos (nitrógeno,
fósforo, azufre, etc.)
-
Retención y liberación de nutrientes para las
plantas.
-
Generación, mantenimiento y renovación del suelo
y su fertilidad.
-
Regulación atmosférica de gases traza
(producción y consumo: CO2N2O, N2, etc.)
-
Regulación de las poblaciones de animales y plantas.
-
Control de plagas agrícolas y urbanas.
-
Síntesis de productos farmacéuticos, alimenticios,
industriales, y de control biológico.
-
Mantenimiento de la productividad primaria de
agroecosistemas y ecosistemas.
-
Recuperación de suelo y vegetación de
ecosistemas degradados.
Referencias:
Montaño N, Sandoval A. Camargo S y Sánchez J. (2010) Los microorganismos: pequeños gigantes.Elementos 77, 15-23
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